minientrada ¿Existe el cambio climático? Expertos lo catalogan de ser un negocio que silencia la manipulación climática

RECOMENDACIÓN: Entrevista a Patricio Carrasco – Israel y geoingeniería en las elecciones de EEUU

Desde MundoViperino lanzamos una pregunta a nuestros lectores. ¿Existe el cambio climático? Que Greta Thunberg se haya convertido en un icono de activismo por el medio ambiente no es debido únicamente a su esfuerzo. Son muchos los artículos que han expuesto qué hay detrás de su persona, como culturacolectiva, libertadmercado o lanacion, coincidiendo en todos los casos en considerarla poco menos que en el títere de suculentos negocios basados en el lobby de las energías verdes, como relata un reportaje de The Times:

“El fenómeno Greta también ha involucrado a lobistas verdes, relaciones públicas, eco-académicos y un grupo de expertos fundado por una rica ex ministra socialdemócrata de Suecia con vínculos con las compañías de energía del país. Estas compañías se están preparando para la mayor bonanza de contratos gubernamentales de la historia: la ecologización de las economías occidentales. Greta, lo sepan o no ella y sus padres, es la cara de su estrategia política” afirma el periodista Dominic Green. Esto implicaría también a “profesionales de la publicidad y las relaciones públicas” y “a determinadas élites del movimiento ecologistas” entre los que destaca, además, el think tank de dicha ex ministra por lo que afirma Justin Rowlan, corresponsal de la BBC para asuntos climáticos.

Pero esto no quiere decir que la contaminación no exista: es el cambio climático lo que se pone en duda, así como sus repercusiones en la flora y fauna. Incluso Magonia reveló lo que había detrás de la imagen viral de un oso agonizante y famélico: “Es imposible decir por qué estaba en ese estado. Podría ser por una herida o enfermedad” se admitió en la radio pública canadiense, “lo importante es que estaba muriéndose de hambre y, según vayamos perdiendo hielo en el Ártico, los osos polares morirán de hambre”. Más adelante, exponen: “que hable en futuro tiene sentido porque, por el momento, no parece estar ocurriendo algo así. Se calcula que hoy en día viven unos 28.500 osos polares, frente a los 22.500 de 2005”.

Si los datos oficiales –rechazados por sujetos como Donald Trump, quien niega la existencia del cambio climático y su influencia en la economía tumbando de esta forma el informe de la Casa Blanca- ya guardan contradicciones incómodas, como que los alimentos ‘ecologistas’ dañan la sostenibilidad ambiental -pues según datos la agricultura orgánica necesita un 70% más de tierra en promedio para producir la misma cantidad de productos que los métodos convencionales-, o que la UE emite un 30% menos de CO2 que hace medio siglo,  no resulta muy positivo que iconos como la joven sueca de dieciséis años culpe a los políticos de atentar contra el medioambiente debido a sus desintereses, pero predique la creciente necesidad de salvar a los bancos como solución para salvar a la humanidad y fomentar una desorbitante subida de impuestos, más aún considerándose una chica anticapitalista y antifascista.


La geoingeniería: esa gran olvidada en el ‘cambio climático’

El cambio climático: un lucrativo negocio
La geoingeniería es la gran olvidada a la hora de hablar del ‘cambio climático’

 

A principios de noviembre de 2019, se publicó en It-Magazine un reportaje estrella en el que Patricio Carrasco no sólo desmontaba los planes gubernamentales sino que explicaba cómo la geoingeniería es una práctica datada desde hace años, siempre al servicio de las grandes corporaciones y políticos de peso. También vaticinaba que el CO2 dejará de ser el enemigo principal, para sustituirse por la luz solar.

“Es un negocio creado por la ONU, no sólo para la obtención de grandes cantidades económicas, sino para evitar la evolución de los países en vías de desarrollo. Y no sólo eso: también por la creación de protocolos, los cuales no todos se cumplen a rajatabla, como el Protocolo de Kyoto, que casualmente no está firmado por los países más contaminantes. A esto hay que sumarle que de pronto empiezan a vendernos las cuotas de emisiones de CO2. Esto lo que hace al final es que las grandes empresas se coman a las pequeñas, evitando así que avancen, minando la economía de los países y no pudiendo éstos llegar nunca a ser autosuficientes ni a prescindir de créditos de grandes corporaciones como el FMI o el BCE” sentenció el señor Carrasco en esa publicación.

Los políticos internacionales ofrecen la geoingeniería como la mejor solución para combatir el conocido cambio climático.

“La geoingeniería no puede ayudar a combatir el cambio climático porque no hay cambio climático. Hay manipulación climática” – Patricio Carrasco

La manipulación climática sí que genera factores contaminantes y es altamente dañina, ya no para el medio ambiente, sino para nuestra salud. Sin embargo, esta ciencia en pro de una cuestionable moral se negaría a medias públicamente. Así, mientras los chemtrails son considerados una conspiración imposible –aunque hay documentos que demuestran su existencia, e incluso lugares como Uña de Quintana que consiguió proclamarse libre de chemtrails-, la manipulación climática es brindada como la solución para el planeta. Resulta llamativo que Donald Trump, catalogado de “negacionista”, apueste por ella, participando incluso en la exposición de tres experimentos realizados en 2018.

 “A España se le ha estado atacando con técnicas de división de lluvia desde que se demostró que funcionaba al realizar los primeros experimentos” informó Patricio Carrasco. “Allá por 1940 se expuso que podía manipularse la precipitación por medio de la sobresiembra u ‘overseeding’. Eso aumentó muchísimo los núcleos de condensación, por lo cual esas gotitas de agua se adhieren en dichos núcleos pero, son tan diminutos que las gotas no pesan lo suficiente para que lleguen a precipitar. O incluso frentes nubosos que llegaran para estos sitios: antiguamente se hacía una siembra, es decir, crear núcleos de condensación espaciado para que varias gotitas de agua se juntaran con esos núcleos de condensación y pesaran lo suficiente para precipitar. Ahí sí llovía, pero dejaban que lloviera en el mar, y mientras tanto aquí en la Península no caía ni una gota. Lógicamente ahora las técnicas han evolucionado: ionización y técnica de aviones, que no avionetas…”


Son muchos los argumentos que no sólo ponen en entredicho el cambio climático, sino que esclarecen las hipócritas intenciones de nuestros máximos representantes. Sin ir más lejos, recientemente una red global de 500 científicos y profesionales pertenecientes a más de 20 países de todo el mundo, ha hecho llegar un manifiesto urgente al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, con un único mensaje: “No hay ninguna emergencia climática”.

Lee el artículo de L’Opinione delle Libertà aquí

¿Qué habrá de verdad en todo lo que nos cuentan? ¿Por qué tenemos tanto miedo al cambio cuando se ponen en entredicho nuestras creencias e ideales?

¿Y si el cambio climático… fuese una mentira? Desde MundoViperino queremos animar a nuestros lectores a opinar, siempre desde el respeto que supone recibir dos perspectivas totalmente contrarias.


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