minientrada Alerta mundial por los bebés modificados genéticamente: Biohacking y Transhumanismo para el 2020

El biohacking ha resultado ser un arma que despide a la Evolución. La Biología DIY ha convertido la concepción en un modo de dar a luz a la carta, como ya se hablaba en este programa de MundoViperino allá en el 2018.

Cuando mencionamos el Biohacking, hablamos de una forma de cortar en seco el desarrollo humano para rediseñar personas a gusto de los intereses sociales. Investigadores como Miguel Ángel Ruiz plantean la hipótesis de que, siendo una alternativa poco asequible para el estatus ordinario, se garantice como una nueva forma de programar a sujetos con objetivos e intereses poco comunes, siempre al servicio de altas esferas.

El Biohacking nos invita a reflexionar: ¿es la evolución un proceso infinito o puede quedar obsoleta? Las últimas tendencias afirman que es posible tomar el control de nuestros genes, y como especie altamente tecnificada, empezar a encargarnos de nosotros mismos. No distaría muy lejos de otro de los objetivos que, eruditos como José Antonio Bielsa, denuncia como propios del NOM: el Transhumanismo, la tendencia que persigue fusionar la tecnología con nuestro cuerpo humano, alegando que no hay nada más humano que dicha tecnología, pues proviene de nosotros mismos.

Aunque pueda parecer un punto sobrenatural y propio del espectáculo televisivo como la que encontramos en “Years and Years”, la serie de la BBC escrita por Russell T. Davies (quien se inspiró en la investigación de vanguardia para imaginar las tecnologías que influirían en nuestras vidas durante los próximos 15 años) Bethany, la protagonista del capítulo pertinente, expone ilusionada a sus padres que quiere ser “Trans[humanista]”, para poder “reciclar su cuerpo en la Tierra” y “ser Información”. La niña explicaría así, con un acierto impecable, las características que adornarán a la “raza humana”: “Así son los transhumanistas, mamá. No hombres ni mujeres, sino mejores. A donde iré no hay vida o muerte, sólo hay información. ¡Voy a ser Información!”.

A su vez, y esta vez tomando una noticia real como ejemplo, el General Flynn anunció públicamente la presencia de Súpersoldados en el Ejército, visibilizando brutalmente la llegada del Transhumanismo al ámbito militar: “Tenemos un ejército de soldados digitales (…) porque esto fue una insurrección, amigos, esto fue manejado como insurrección”, se expone en DivulgacionTotal.com: “Esto era una guerra irregular muy elaborada en la política. Y esa historia continuará siendo contada, pero tenemos lo que llamamos ‘Periodistas Ciudadanos’, porque los periodistas que hay en los Medios hicieron un mal servicio para sí mismos; en realidad peor de lo que hicieron a este país, ya que mostraron una arrogancia que no tiene precedentes. Así que la gente estadounidense decidió tomar el control de la idea de la Información. Y lo hicieron a través de las redes sociales” añade el General.

Las drogas sintéticas, los trajes sobrenaturales, los dispositivos cibernéticos enlazados a Internet, las tropas mutantes y la intención de desarrollar una telepatía asistida, son los nuevos objetivos que el colectivo transhumanista busca patentar desde la más absoluta discreción, creando así las llamadas “Bestias Digitales”.

Aunque el Transhumanismo ha alcanzado un rápido éxito debido a las ventajas que predica (extinción de las enfermedades genéticas, vida eterna, desarrollo de súper sentidos, configuración instantánea, cero daños al medio ambiente, criogenización, llegada del Posthumanismo orientado hacia “la evolución de ser auténticos dioses”), sí que ha abierto un debate social suscitando la sospecha de que sólo los más privilegiados podrán alcanzar el estatus de Súperhumanos, o que se creará tal necesidad tecnológica que, quienes no puedan acceder a ella, se quedarán atrás y totalmente marginados hasta su destrucción.

El 5 de diciembre de 2019, los redactores Joan Carles López y Vicente Lacorzana publicaron un artículo que denunciaba cómo los científicos señalan que cada vez aumenta más el número de bebés chinos modificados genéticamente.

“Las gemelas chinas nacidas en 2018 de embriones modificados genéticamente tienen probablemente mutaciones imprevistas en su genoma a raíz de su manipulación, afirmaron este martes 3 de diciembre de 2019 científicos tras la publicación de una versión no divulgada del estudio que detalla el experimento”, relata el medio conlasaludnosejuega.org.

Poco se puede decir de esas niñas, salvo que han sido apodadas como Lulu y Nana, cuyos padres han decidido conservarlas en el anonimato tras solicitar que nacieran con total inmunidad contra el virus del SIDA debido a la condición seropositiva del padre mediante la técnica de modificación genética CRISPR/Cas9, conocidas como “las tijeras genéticas” que “cortan” los genes indeseables que facilitan su sustitución por otros. Más adelante, se especificaría que “datos incluidos en los anexos [de los informes] señalan, además, que las gemelas sufrieron mutaciones en otros lugares de su genoma y probablemente distintas entre una célula y otra, lo que podría tener consecuencias imprevisibles”, ya que “el texto del estudio confirma lo que muchos expertos sospechaban: en realidad demuestra que la mutación intentada, en una parte del gen CCR5, no tuvo éxito, según genetistas consultados”.

Ya el 16 de diciembre de 2018, medios como elcomercio.com se hicieron eco de cómo investigadores chinos usaron esa misma técnica para que una piara fuese totalmente resistente a la gripe porcina: “Sólo sobrevivieron los cerdos que pasaron por el proceso de edición genética y, aunque también contrajeron el virus, mostraron síntomas de menor gravedad y la presencia vírica en su sangre fue menos numerosa” se alega en el Diario.

Jugar a ser Dios: el debate que rompe el parámetro moral

Mientras que estudiosos genetistas manifiestan sus críticas al nivel tecnológico actual, insistiendo en que todavía “dista mucho de ser perfecta para ser empleada con fines terapéuticos”, invitando así a plantearse unos límites a la hora de “jugar a ser Dios” como se comenta en la comunidad científica, José Antonio Bielsa va más allá al exponer su opinión al respecto del Biohacking: “Existen intereses sinárquicos detrás; el objetivo clásico del NOM es reducirlo todo a números monitorizados, una ingeniería social también genética que implica a su vez la tiranía satánica del hombre deificado” apunta con firmeza. Posteriormente, nos ofrece una recomendación que Antonio Caponnetto le mencionó en su día: “El libro ‘De la Cábala al Progresismo’ es un documento impresionante e imponente”.

El profesor de genética Kiran Musunuru, de la Universidad de Pensilvania, afirma en una entrevista para la AFP que “hay muchos problemas en el caso de las gemelas. Todos los principios éticos establecidos fueron vulnerados, pero también hay un gran problema científico: no controló lo que hacía Crispr y eso tuvo muchas consecuencias imprevistas”, según palabras de elcomercio.org. A su vez, añade: “Muchas veces las ‘tijeras’ Crisp cortan otro gen distinto al inicialmente previsto. Es fácil utilizarlas si no te importan las consecuencias”.

Por el momento, se piden tres años de cárcel y una fuerte multa para He Jiankui, el investigador que modificó genéticamente a Lulu y Nana, obviando otras alternativas médicas a los tratamientos legales.

“El tribunal consideró que los tres acusados no obtuvieron cualificaciones médicas y buscaban fama y lucro” explica el Diario. “Cuando estalló el escándalo, China fue acusada de falta de supervisión. Entonces el gigante asiático carecía de leyes sobre esta cuestión, aunque una reglamentación de 2003 prohibía la manipulación genética de embriones pero no preveía penas para los infractores”.

La única conclusión que podemos extraer de estos sucesos de actualidad es que hay un creciente interés por materializar la quimera que siempre ha arrullado al Ser Humano de ser una entidad inmortal y atípica; que se realice de manera justa y ética será algo que los acontecimientos futuros irán demostrando.