Lleva ya mucho tiempo de desarrollo, pero el prototipo Quantino de la empresa Nanoflowcell parece estar listo para dar el salto de prototipo a turismo de serie, un turismo eléctrico con aires de deportivo que recarga sus baterías con un electrolito líquido similar al agua del mar que podría ser una de las soluciones a los problemas del desarrollo a gran escasa del coche eléctrico.

Ya en una de las primeras pruebas de resistencia el Quantino, impulsado por la tecnología nanoFlowcell, dio muestras de sus muchas posibilidades reales y se mantuvo en marcha de forma ininterrumpida durante 14 horas consumiendo un total de unos 70 litros de electrolito líquido y con un consumo medio de energía entre 12 a 14 kWh cada 100 kilómetros.

Un “combustible” alternativo que, además, se muestra altamente seguro puesto que no es inflamable y no provoca emisiones nocivas. Económicamente, según los cálculos propios de la compañía, a gran escala la fabricación industrial del líquido necesario para la recarga necesaria para hacer funcionar una unidad nanoFlowcell tan solo costaría unos centavos de dólar.

Ahora, en su fase final como prototipo, el Nanoflowcell Quantino presume de haber recorrido más de 350.000 kilómetros alimentado tan solo con agua salada, demostrando su viabilidad y fiabilidad para convertirse a corto plazo en un turismo de calle, aunque no creemos precisamente barato.

Una más que posible solución real a los problemas de autonomía de los actuales coches eléctricos y que es una verdadera barrera a su desarrollo, y que con esta innovadora tecnología podría acelerar la llegada de la tecnología eléctrica a gran escala.

Amplia autonomía

Un turismo que se diferencia además por el empleo de baterías de bi-ION en lugar de las más “convencionales” de ion-litio cuya tecnología se basa en el almacenaje de agua salada en dos depósitos de 350 litros que circulan por una membrana específica que se encarga de generar la energía eléctrica necesaria para mover al conjunto.

El uso de agua salada para conseguir energía eléctrica ofrece dos grandes ventajas, la primera una amplia autonomía, pues el Quantino asegura que es capaz de cubrir más de 1.000 kilómetros con cada carga. La segunda, la rapidez de carga, pues apenas requiere unos minutos para recuperar toda su capacidad. Todo ello con un consumo muy bajo que, en los más de 350.000 kilómetros de pruebas ya cubiertos, ha arrojado una media de entre 8 y 10 kWh a los 100 km.

Aunque se dio a conocer hace tres años, ha sido ahora cuando tras cubrir ese kilometraje los responsables de la firma han querido dar a conocer los resultados obtenidos, unos resultados que, además, según la propia marca, se han cubierto sin problemas técnicos. Más de 10.000 horas al volante en los que tan sólo se han requerido de la sustitución de los neumáticos y los frenos. Unos resultados que marcan la viabilidad del proyecto y que permitirá a sus responsables seguir avanzando para que Quantino vea la luz definitivamente y alumbre en cierta manera el desarrollo del coche eléctrico.

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