Según ha dado a conocer la Universidad de Essex, la tecnología de reconocimiento facial utilizada por la Policía Metropolitana de Reino Unido escanea de forma errónea a cuatro de cada cinco personas inocentes. El informe, que fue encargado por Scotland Yard, encontró que la tecnología utilizada tiene una tasa de error del 81 por ciento, concluyendo que es “altamente posible” que el sistema sea declarado ilegal si se impugna en un tribunal.

El informe, obtenido por Sky News, es la primera evaluación independiente de la tecnología desde que se utilizara por primera vez en el Carnaval de Notting Hill en agosto de 2016. Desde entonces, se ha utilizado en 10 ubicaciones. Los investigadores midieron la precisión de la tecnología en seis de estas ubicaciones y encontraron que de las 42 “coincidencias sospechosas”, solo ocho eran correctas, lo que da un índice de error del 81 por ciento.

Sin embargo, el Met mide la precisión de una manera diferente, al comparar las coincidencias exitosas y no exitosas con el número total de caras procesadas por el sistema. Si se interpreta de esta manera, la tasa de error es de solo 0.1 por ciento. En respuesta al informe, el subcomisionado adjunto del Met, Duncan Ball, dijo que la policía estaba “extremadamente decepcionada con el tono negativo y desequilibrado de este informe“. Los autores del informe, por su parte, dijeron que sus hallazgos planteaban “preocupaciones significativas“. Esta no es la primera vez que la policía del Reino Unido es criticada por tales imprecisiones: en 2018, la Policía de Gales del Sur identificó erróneamente a 2.300 personas como posibles delincuentes.

El uso de la tecnología de reconocimiento facial se ha disparado en los últimos tiempos, y en China, por ejemplo, el reconocimiento facial se utiliza para monitorizar a las minorías étnicas y hacer un seguimiento del comportamiento en el aula de los niños. Mientras tanto, varios gigantes de la tecnología han dejado claro sus temores sobre la tecnología. Microsoft ha expresado abiertamente su deseo de una regulación adecuada, mientras que Apple y Google han expresado inquietudes similares. Como lo demuestra este nuevo informe, la tecnología aún tiene un largo camino por recorrer antes de que pueda considerarse verdaderamente fiable.

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