Existe un grupo de medicamentos antibióticos, sintéticos, que son utilizados para el tratamiento de un amplio espectro de infecciones bacterianas (de las vías urinarias y respiratorias, del aparato genital y gastrointestinal, así como infecciones cutáneas, óseas y articulares). Se llaman quinolonas y fluoroquinolonas y las autoridades sanitarias han descubierto ahora que pueden provocar muchos más daños de los conocidos.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha emitido una alerta para médicos sobre estos fármacos antibióticos. Lo hace tras el trabajo realizado por el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC) europeo, que ha evaluado la relación beneficio-riesgo de este grupo farmacológico. El PRAC ha documentado el impacto de las reacciones adversas a estos medicamentos, incapacitantes, de duración prolongada y potencialmente irreversibles que afectan a los sistemas nervioso y musculoesquelético.

Entre las reacciones adversas de quinolonas y fluoroquinolonas que afectan al sistema musculoesquelético se encuentran:

tendinitis, rotura tendinosa, mialgia, debilidad muscular, artralgia y edema articular”.

Entre las que implican al sistema nervioso:

neuropatía periférica, psicosis, ansiedad, insomnio, depresión, alucinaciones, pensamientos autolíticos, confusión, alteraciones de la audición o la visión, o de los sentidos del gusto y el olfato”, según la AEMPS.

En España están disponibles medicamentos que contienen los principios activos ciprofloxacino, levofloxacino, moxifloxacino, norfloxacino, ofloxacino y ácido pipemídico.

Algunos de estos daños ya se conocían y habían sido advertidos.

Por ejemplo, Cipro (ciprofloxacino) es el famoso tratamiento con el que Bayer presionó al gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) en los meses posteriores a los atentados del 11-S.

Era el fármaco “ideal” para combatir con éxito el anthrax ¿recordáis? Pues ya se sabía que puede provocar neuropatía periférica.

Así lo dictaminó la agencia para el control de los medicamentos en EE.UU., la FDA, que procedió a hacer cambios en el etiquetado de fluoroquinolonas para advertir del riesgo de neuropatía periférica (trastorno nervioso que ocurre en los brazos o las piernas y sus síntomas son dolor, ardor, hormigueo, entumecimiento o debilidad).

Durante la evaluación se tuvieron en cuenta los datos disponibles sobre las reacciones adversas referidas, así como la experiencia clínica aportada por el Grupo de trabajo sobre enfermedades infecciosas de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Fueron escuchadas las opiniones de profesionales sanitarios y pacientes.

Llama la atención que las autoridades sanitarias europeas actúan de manera tardía con respecto a las estadounidenses. La neuropatía periférica puede presentarse inmediatamente después de tomar estos medicamentos y ser permanente. Insisto, se sabía.

Principales conclusiones:

-Las reacciones adversas musculoesqueléticas y del sistema nervioso incapacitantes, de duración prolongada, y potencialmente irreversibles, aunque se consideran poco frecuentes, afectan a todas las quinolonas y fluoroquinolonas.

-Debido a la gravedad de los efectos secundarios observados y teniendo en cuenta que pueden producirse en personas sanas, cualquier prescripción de antibióticos quinolónicos o fluoroquinolónicos deberá realizarse tras una cuidadosa valoración de su relación beneficio-riesgo.

Vaya que no se retiran del mercado, quizá porque para personas con infecciones graves por bacterias sensibles, este tipo de antibióticos continúa siendo una importante opción terapéutica, indican desde la AEMPS.

Por el contrario, en el caso de infecciones leves, los beneficios de este tratamiento no superan el riesgo de sufrir las reacciones adversas mencionadas”.

Sí que se recomienda suspender la comercialización  en toda la Unión Europea del ácido nalidíxico, cinoxacina, flumequina (no comercializados en España) y el ácido pipemídico (muy usado en infecciones urinarias) pues

no conservan ninguna indicación para la que el balance beneficio-riesgo resulte favorable”.

Basándose en todo lo anterior la AEMPS hace varias recomendaciones a los profesionales sanitarios, entre ellas indicar a los pacientes que interrumpan el tratamiento con este tipo de antibióticos y que les avisen en caso de que se presenten reacciones adversas de tipo musculo-esquelético o del sistema nervioso arriba mencionadas.

Es importante recordar que la resistencia a los antibióticos representa un grave problema de salud pública, siendo el consumo de antibióticos un factor clave en el desarrollo y la propagación de enfermedades.

De acuerdo con los datos de consumo de 2017, las quinolonas es una de las familias de antibióticos más utilizada en el ámbito extrahospitalario (8,83% del total de antibióticos). Cipro, por ejemplo, deja unos márgenes de ganancias muy grandes, como estudió en su momento el catedrático argentino, Eduardo Marcelo Cocca,

Es muy importante notificar todas las sospechas de reacciones adversas a través del formulario electrónico disponible en la web www.notificaRAM.es Y si has sufrido graves daños por estos tratamientos puedes consultarnos en el Bufete Almodóvar & Jara para analizar tu caso.

 

f:aquí!!

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