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Mundo Viperino – Alba Lobera V.

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Seis capítulos completos – La Comunicación Digital – #TRICLab y #educomunicacion

Posted by MundoViperino en 25 marzo, 2017

Nos acompañan en este viaje Alba Lobera @oficial_cmv y Nerea @nereatts, a través de sus podcast y videoanimaciones que completan y enriquecen nuestro texto, que es de toda la comunidad @TRICLab, y que tendrá la composición de un puzle.

¿Por qué un puzle?

  • Porque el curso pasado organizamos una dinámica lúdica interactiva en las redes a través de la plataforma @INED21 los #juevesdepuzzle que construyeron la escritura colectiva a lo largo de seis semanas, y que son parte de la reflexión escritas y las prácticas que hemos realizado estos últimos cinco años.
  • Porque construir un puzle es montar y desmontar piezas. Como la escritura y lectura en la web también lo es. Deconstrucción y reconstrucción, codificación y decodificación. Análisis y producción. Son ejercicios binarios que solo tienen sentido en su reciprocidad.

Es decir, jugar delante del puzle es como interaccionar con las pantallas, explorando las diferentes piezas, en el cambio de posiciones y ángulos, en la escritura colectiva y recreativa.

Comenzamos hoy con la primera pieza “Se levanta el telón”. El próximo jueves exploramos los “cimientos de la comunicación digital”. Al siguiente contaremos “cómo participamos”. Presentaremos una “hoja de ruta” para no perder el norte de nuestra lectura y escritura. Abriremos las “redes de las mediaciones” y finalmente os explicaremos el “cómo se concreta nuestro viaje en un espacio formativo que puede ser virtual o presencial.”

 

Laboratorio se escribe con B de TRICLab . Experimentación y ocio son dos claves que han formado la identidad de esta plataforma colaborativa e interdisciplinar, en la que profesionales de la educación y la comunicación unen ilusión y esfuerzos.

El modelo educativo institucional está marcado por una clara linealidad y verticalidad en sus parámetros comunicativos. El centro de la autoridad del saber han sido la letra y el número en el soporte impreso, las paredes del aula han marcado la rigidez espacial, y los horarios, la solidez temporal. Con la aparición de las denominadas “nuevas tecnologías”, y los diferentes programas institucionales en sus múltiples versiones, desde el proyecto Mercurio, Atenea, Escuela 2.0, concentrados en las (mal) llamadas TIC, la integración de la tecnología en el aula, ha sido básicamente para repetir de modo crónico las estructuras verticales y unidireccionales, sólo centradas en la instrucción, pero sin considerar apenas las  dimensión comunicativa de las propias TIC.

Del mismo modo, las redacciones de los medios de comunicación tradicional están todavía adaptando sus rutinas de trabajo a un cambio de mentalidad, en el que el soporte no es lo importante, sino la distribución de sus contenidos. Y en el que las audiencias se han convertido no sólo en objeto, sino también en sujeto del mismo quehacer informativo y comunicativo.

 

Como indicamos en tiempos líquidos, la sociedad del siglo XXI ha dejado de moverse en conceptos perdurables y duraderos, es decir sólidos, para desembocar en una realidad definida por Bauman “modernidad líquida” que no se puede planificar y que nos lleva a transitar sin saber por dónde ni hacia dónde, sin posibilidad de planificación y obligándonos a vivir en unos mundos definidos por la fragilidad, la inseguridad, lo momentáneo y lo transitorio. Bauman justifica el uso del término “líquido” en estos contextos porque son las sustancias líquidas las que tienen dificultad para mantener su forma.

Internet es una red global con poder de procesamiento de información y comunicación multinodal. No distingue fronteras y establece comunicación fluida entre todos sus nodos. La imagen de red, que configura y constituye nuestro cerebro, es una sugerente analogía para entender que el trabajo, el pensamiento y la cultura tienen hoy una estructura y sentido comunitario.

CAPÍTULO 2: La interacción como participación

El maestro construye la escuela, el periodista es el mediador entre la actualidad informativa y el ciudadano. La interactividad permite que unos y otros, que ya no son instructores, ni transmisores, generen procesos de interacción.

Esta segunda pieza es la clave que sostiene las tRic, esa R de R-elación que abre dos direcciones.
– La relacional de las habilidades psicosociales (HpV), que permiten aprender, conocer, convivir en común. Es decir, la tecnología al servicio del educador y del periodista.
– La relacional de las conexiones entre unos conceptos y otros, unas disciplinas y otras. Sí, es verdad que el entorno digital complica el análisis en profundidad, pero facilita la asociación y la conexión. A modo de ondas expansivas, siempre en movimiento.

Así, la I de las TIC, no solo es acumulación de datos y contenido inútil. En la medida en que el factor R-elacional permite y facilita la inmersión y la interacción, el usuario –convertido en individuo conectado, en #inteligenciacolectiva- forma parte del conocimiento.

La navegación por la red en la barca relacional provoca un proceso integrador. La inmersión gratificante, la interacción reflexiva y dialógica, mueven las emociones positivas y dinamizan las conexiones cognitivas. Los itinerarios hipertextuales, si están bien trazados, se cruzan y bifurcan con sentido en un acto de creación y análisis, en el proceso de alfabetización, que no es un acto individual, sino colectivo.

Por tanto, el Factor R cuestiona el despotismo imperante de la tecnología y sus tecno-utopías:
– En una relación con la I-nformación, a la que invita al análisis y el pensamiento crítico. Dime donde pones la cámara y te diré quién eres. En una búsqueda de la información útil y significativa porque las redes sinápticas permiten ese conocimiento conectado.
– En una relación con la T-ecnología, para que pueda facilitar, como lo hace en el ocio digital, la expresión de los gustos y necesidades, del valor convesacional, del intercambio, el préstamo, el remix.
– En una relación con la C-omunicación, demasiado subordinada a la tecnología. Una relación que modifica el “feed-back” por el “feed-feed” (Aparici y Silva, 2012), para construir conocimiento y comunidad desde la mediación y la reciprocidad.

CAPÍTULO 3: Red de relaciones – R

Firtjof Capra es un reconocido científico que explora los trabajos de Leonardo da Vinci en sus estudios sobre la naturaleza. Destaca la visión orgánica que tenía el sabio renacentista del mundo y del universo. “Todo está interconectado”, “lo esencial no es la materia, sino las relaciones.” En la lectura de sus trabajos seduce una bellísima analogía entre la tierra y el cuerpo, en la que el agua es la sangre; la tierra, la carne; los estratos rocosos, los huesos; las mareas, las pulsaciones… Una visión holística en “un sistema vivo es más que la suma de las partes”.

Cuando comenzamos a nombrar el #FactorR esta idea latía con fuerza. El sentido integrador e inclusivo de la red de relaciones que es capaz de generar, modela una naturaleza y una estructura relacional.

Contiene y agrupa muchas habilidades sociales que permiten a cada participante un estado de bienestar con uno mismo y con los demás y con su entorno. Si estas habilidades proceden de la psicopedagogía, otras como la empatía, asertividad, control del estrés, equilibrio emocional, proceden del ámbito de la salud.

Cuando se habla de tecnología es muy fácil pensar solo en los riesgos, como también lo son las tentaciones de las tecno-utopías. Pero las propuestas que recogen las diferentes líneas de la promoción de la salud nos enseñan a convertir los riesgos en oportunidades y la prevención en promoción.

 

La producción digital es expresión individual y vivencia de grupo que se manifiesta en una doble y recíproca variante: social y lúdica.

  • Social porque permite crear un espacio y un tiempo que se convierten en oportunidad para el intercambio, el conocimiento, la identificación personal y el reconocimiento social.
  • Lúdica porque el empowerment y el engagement se producen en la no obligación, como una actividad que se inicia y termina en cualquier momento, con un ritmo y una emoción. No se trata solo de una mecánica autómata del juego, también es una dinámica que envuelve y compromete de modo integral al participante.

Castells y Damasio nos invitan a un horizonte neurosocial . El primero indica que la “sociedad-red” recoge la transición de las relaciones primarias (familia), y secundarias (asociaciones) en otras terciarias, representadas por las redes centradas en el yo-conectado, en la individualización en red. El sujeto construye una red on-off desde sus intereses y afinidades.

Damasio subraya el conjunto cerebro-cuerpo, frente al sujeto-red/sociedad-red de Castells. Si Damasio describe la bidireccionalidad entre neuronas y organismo, su colega dibuja las redes horizontales, interactivas, multidireccionales del ciberespacio.

Cerebro y red don dos analogías con escritura blanda, flexible, dinámica y abierta. Son la alegoría que conforma ese horizonte neurosocial que alimenta el entorno #TRICLab en su análisis y producción.

Entendemos que si el oxígeno es imprescindible para la vida, el valor relacional lo es para el ecosistema digital.

 

 

CAPÍTULO 4: Comunicación Digital y Competencia Digital

 

En la sociedad digital, el acceso a la información  no es una garantía de que los ciudadanos lleguen al conocimiento. ¿Cuántas veces en una primera y superficial búsqueda en Internet nos hemos encontrado después de media hora con una información inútil? Para que se produzca una verdadera apropiación del conocimiento se precisa “competencia digital”, que significa comprender la Red en su doble y recíproca acción: análisis y creación.

La alfabetización digital supera las tradicionales habilidades lecto-escritoras, orientadas al desarrollo de las capacidades para codificar, descodificar, comprender y producir diferentes narraciones. Desde una vertiente holística, hay que contemplar también las nuevas posibilidades de participación analítica, crítica, creativa, ética y estética. Ya en la década de los cincuenta, Antoine Vallet acuñó en Francia el concepto de “lenguaje total”, el cual consiste en estudiar los media desde una perspectiva global que considerara la influencia de los medios audiovisuales en la creación de una nueva gramática y una diferente sintaxis. Esta teoría fue trasladada a América Latina y popularizada por Francisco Gutiérrez (1975) y allí se consolidó, siendo una de las vertientes de investigación que más ha influido en las corrientes de educación mediática o “media literacy” de muchos países.

El paso de la cultura impresa a la cultura en red ha provocado la globalización de las comunicaciones y ha impuesto que el modelo educativo tradicional se reformule. La era del predominio de la palabra escrita, se caracterizaba por la secuencialidad en el uso del lenguaje verbal, el incentivo en la transmisión de conocimiento individual y la finalidad de la memorización o fijación de contenidos. Sin embargo, en la era digital, en la que nos encontramos, prevalece la lectura simultánea y en paralelo con variados sistemas expresivos, el acceso al conocimiento mediante la conexión en redes.

 El cambio en el ecosistema mediático, hábitat  poblado  de pantallas, repercute también en la revisión en los modos de aprender. Las generaciones digitales están acostumbradas a la hiperestimulación sensorial, al ritmo frenético en la secuencia múltiple de mensajes que perciben, al zapping en todas sus dimensiones y a dosis de hiperpresente en la gratificación del acceso a contenidos.

 

En Alfabetizaciones y tecnologías de la información y la comunicación (Moreira,Gross y Marzal) proponen tres modos de abordar el uso de las TIC para el desarrollo de la ciudadanía:

  • Conocimiento y comprensión sobre el significado de convertirse en ciudadanos informados.
  • Desarrollo de competencias de indagación y comunicación.
  • Desarrollo de competencias para la participación y la acción responsable.

Desde un planteamiento teórico centrado en tres enfoques:

– Enfoque formativo gramaticalista o de enseñanza del lenguaje audiovisual. Concibe la educación audiovisual como la enseñanza de los códigos, elementos y estructuras del lenguaje audiovisual. Su preocupación era enseñar la sintaxis y la semántica del lenguaje icónico.

– Enfoque centrado en la tecnología y las dimensiones técnico-materiales de los medios de comunicación. Concibe la educación audiovisual como la enseñanza del manejo de los aparatos. Su preocupación es tecnológica.

– Enfoque socio-ideológico de análisis de los contenidos y mensajes de los medios. Concibe la educación audiovisual como el análisis de los mensajes que son emitidos por los distintos medios de comunicación de masas. Se pretende que los ciudadanos tomen conciencia de los mecanismos de manipulación e inculcación ideológica utilizados por los medios de comunicación.

Este planteamiento se completa con el documentos HpV, redactado por la OMS en 1993, tal y como señalamos en HpV y competencias digitales. Muchas de estas destrezas coinciden con las aportaciones de diferentes autores como exponen Media Literacy and Digital Competence  y Jenkins.

La primera de estas competencias es la propiamente tecnológica, que entendemos como la capacidad para interacturar con el hardware y el software con intención de explorar sus usos y sus límites.

La segunda es la competencia cooperativa y participativa que permite la interacción entre individuos con objetivos comunes y una capacidad para gestión y resolución de conflictos.

La tercera es el consumo y la interacción crítica,  que supone la capacidad para valorar la búsqueda, selección, síntesis y distribución de la información. Así como el análisis de la validez informativa según la contratación de fuentes, el rigor y el pluralismo informativo.

La cuarta es la gestión de la  identidad digital en su complementaridad offline/online, y en su capacidad para construir una identidad en libertad, adoptando diferentes identidades de modo productivo y negociando con la diversidad de identidades  en múltiples  procesos de construcción.

La quinta competencia es el compromiso cívico y ciudadano, entendida como la capacidad de expresión de ideas, sentimientos y valores en el ámbito privado y en la transición al ámbito público o del propio grupo o colectivo.

Finalmente, consideramos una competencia  la reutilización o remix,  que permite  la intertextualidad y  la innovación, es una apropiación productiva de ideas, narraciones, experiencias, sensaciones, imágenes, objetos, músicas, detalles de unos y otros, que generan expresiones transmediáticas abiertas y plurales. Es multialfabetización.

Observemos como las seis  competencias están vinculadas, de nuevo acudimos al factor R como factor vectorial, con la dimensión cognitiva en cuanto que requiere unos conocimientos,  que propociona la tecnología y sus destrezas, el acceso y el procesamiento de la información; emocional en cuanto  facilita la expresión, la comunicación y por tanto el reconocimiento social, la asertividad y la vinculación y afiliación con el grupo; y la dimensión social, pues  se construye en la  interacción, expresión, empatía. El conjunto de afinidades, resueltas y  potenciadas desde la asertividad personal y la empatía permite el trabajo cooperativo. Un proyecto común, donde la recreación, con la parodia, el flirteo, cotilleo y debate, son un ejercicio crítico y creativo.

Entendemos que los tres pilares de la Carta de Otawa, referente para el posterior documento de la OMS, destaca tres visiones integradas:

Visión holística: cuando hablamos de #inteRmetodología como visión holística y utopía posible, describimos  como una secuencia de acciones, articuladas sobre la dinámica del proceso colaborativo alcanza, donde no llegan los esfuerzos solo individuales. Una visión integrada en “un sistema vivo es más que la suma de las partes”.

Visión positiva. Se contempla la salud no sólo como prevención, sino como promoción de la salud. No se trata de esperar a estar enfermo para curarse. O vivir con la preocupación de que podemos enfermar y morir, algo muy natural. Del mismo modo, una educación mediática no se centra en los  riesgos y alarmas sociales, tampoco lo hace considerando a los menores como seres vulnerables y pre-adultos. Se trata de aprovechar el potencial creativo y crítico, de incorporar los escenarios de ocio digital (donde se cotillea, intercambia, juega, interacciona, copia…) a los escenarios que construyen la educación formal.

Visión comunitaria. Sin ciudadanía crítica y creativa no hay alfabetización, pero sin el compromiso con el entorno, con uno mismo y con los demás       tampoco. Cualquier iniciativa que quiera desarrollar las competencias mediáticas necesita trabajar en un sexto escenario: la escuela, los propios medios, la familia, las instituciones políticas y los estudiantes-participantes.

La alfabetización digital garantiza una doble competencia en el consumo y la interacción de los discursos: el análisis y la producción ( sin necesidad de seguir este orden). En las entrevistas en profundidad que hicimos en el estudio que se indica, observamos y registramos con mucha frecuencia el “hacer algo juntos que nos guste”, recogía dos aspectos centrales que despiertan la motivación y avivan el esfuerzo: la dimensión lúdica de la experiencia y su componente social. “No es como que te manden un trabajo o grabar una peli, tienes que poner más interés y hacer más vínculos con esas personas, se cogen horas de día que antes no compartías y haces más relación con la gente.”

CAPÍTULO 5: Contextos y mediaciones

Primero fue el texto, luego los públicos y las audiencias con los medios. Ahora son los contextos y las mediaciones, y así se escribe la historia de la comunicación, más allá del lenguaje gutural, el propio cuerpo y el fuego.

Con la aparición de las tecnologías, acompañadas de las redes telemáticas y la irrupción de Internet, hoy la comunicación humana está más mediada e intervenida que nunca. Para bien y para mal.

Las estructuras binarias rigen la vida, pero las posiciones maniqueas siempre han salpicado los medios de comunicación, como en su momento expusiera Eco con “Apocalípticos e integrados.” Las tecnoutopías ofrecen un inquietante escenario en las visiones deterministas del panóptico, donde los edificios con cámaras se convierten en una prótesis del poder y la vigilancia.

 

Leer, escribir, analizar, producir desde la contextualización evita la fragmentación y el sinsentido de los datos, que en su “naturaleza bruta” son feos y aburridos. Impide que la saturación bloquee nuestros sentidos. Facilita comprender el ecosistema que nos rodea.

Los escenarios tecnófobos  se han caracterizado por la bipolaridad entre el espacio físico y el virtual. Los tradicionales microsistemas o contextos de pertenencia (familias, escuela, grupo de trabajo, grupo de pares), han legado su relevancia a los macrosistemas de o contextos de referencia, en los que el entorno digital y sus redes de interacción dinamizan los flujos sociales. La Red se ha convertido en el macrosistema dominante, hemos pasado de un entorno de referencia a uno de pertenencia.

Si entendemos la mediación como una reapropiación del significado y sentido del proceso comunicativo, tal y como la expresa Martín Barbero , valoramos la identidad cultural de los sujetos, en la que Guillermo Orozco (1996) describe como “proceso que configura y reconfigura tanto la interacción de los miembros de la audiencia, como la creación por ellos del sentido de esa interacción.”

Entendemos que la tecnología no es efecto ni consecuencia, que tampoco es medio, es artefacto cultural, es entorno (digital) que forma parte de un circuito, que es cíclico y que produce y es producido por la cultura. Como señala el gráfico propuesto adaptado de los estudios de McQuail.   El contexto social conduce a nuevas ideas, que implican nuevas tecnologías, que a su vez se aplican y suman a usos anteriores. Estas prácticas conducen a nuevas aplicaciones que son adaptadas y adoptadas por las diferentes instituciones, una más otras menos (económicas, políticas, sociales, educativas), que producen nuevas significados y nuevos cambios culturales que se abrirán a un nuevo contexto para volver a empezar.

El planteamiento de McQuail no es nuevo, ya lo dibujó McLuhan con el tono visionario que le caracterizaba, cuando subrayó los medios de comunicación como “extensiones del hombre”; es decir, prolongación de nuestros sentidos. También destacó que la experiencia con los medios de comunicación es sumativa, y que depende del conocimiento y los resultados que tengamos de los medios anteriores. Así ocurrió con la fotografía respecto a la pintura, el cine respecto a la fotografía, la tele, Internet.

Humanizar la tecnología es relativizar y comprender las fronteras de la comunicación y la educación,  de la presencialidad y la virtualidad, nos encontramos  como Teseo en el laberinto,  buscando el sentido en el caos, también andando en tierras pantanosas, como sugiere Rivière  en Crónicas virtuales.

“Una vez dentro del circuito, y esto es lo singular del fenómeno, todo es, se vuelve virtual: desde los políticos hasta las víctimas del Zaire, pasando por los ídolos juveniles, los presentadores de televisión y la gente del pueblo que desnuda sus sentimientos en un talk show”, para añadir más adelante “el reinado de lo virtual abarca todos los órdenes de la vida, ¿hasta convertir en innecesaria y superficial la vida real?

No hay que marcharse muy lejos para comprobar la certeza de estas palabras. Una noticia, la actualidad, es efímera y leve, lo que interesa es su actualidad en un tótem presente permanente, en un tiempo indefinido. Y esto siempre se logra con un buen espectáculo. ¿Recordáis El show de Truman, o de un modo más sutil The Player de Altman?

Más reciente y evidente el show de Trump.

 

CAPÍTULO 6: InteRmetodología

Todo está conectado. Recogemos en TRICLab  la expresión gestáltica “el todo es mayor que la suma de sus partes.” ¿Es realmente así? En la naturaleza todos los elementos  como el agua, la tierra, el aire, el fuego, la flora, la fauna, los planetas son sistemas vivos que están en constante actividad y cambio, que viven gracias a intercambios con su ambiente, que se aclimatan al entorno y sobreviven, se organizan, se adaptan en un proceso continuado en el que aprenden a subsistir auto-organizándose. Sistemas diminutos y sistemas desmesurados pero que están conformados por partes interdependentes y, a la vez, interrelacionadas.

Proponemos en Intermetodología ¿qué es eso? un discurso  integrador, entre el mundo de la educación y de la comunicación. Un puente convergente que facilite el encuentro entre los intereses y necesidades de los agentes sociales, educativos y sanitarios, y los propios usuarios y practicantes del ocio digital. La propuesta contiene el análisis de factor R-elacional , y el factor E-mocional como relevantes, así como la construcción de una narrativa pedagógica que denominamos inteRmetodología.

 

Horas y horas también virtuales, espacios y espacios transfonterizos nos conducen a un entorno diferente, que por ahora estamos denominando #cuartoentorno.  Ecosistema híbrido y simbiótico. Es decir, espacio convergente. Los elementos que intervienen en el proceso de comunicación son los mismos (emisor, receptor, canal, mensaje), pero las relaciones que ellos establecen son las que han  cambiado. Además, el entorno digital produce un fusión  online/offline, una zona de simbiosis y sinergias, que requiere un análisis y una praxis holística.

Un entorno que ha propiciado un emirec/prosumer en plataformas multicanales, multiformatos, multigéneros y subgéneros en un mensaje intertextual que expande multiples significados y recreaciones. Un cuarto entorno que se aprecia en las últimas obras de Castells, como Redes de indignación y esperanza. Se comprueba que el movimiento y la viralidad de las redes sociales, son organización y dinamismo en el tejido físico, social y  asociativo. Que lo que se multiplicaba por las redes sociales, existía antes o a la vez en las calles y plazas.

La construcción de este discurso no rompe con el pasado, lo integra. La cultura impresa y analógica presente y afincada en el imaginario colectivo de muchos educadores, ofrece una formación humanística, que se considera significativa para tejer las conexiones entre el universo analógico y el digital.

Este proceso de aprendizaje pretende convertirse en una dinámica fluida y progresiva mediante la incursión de diferentes modos de inteRacción (destacando la “R” del factor relacional), por lo que descartamos el diseño de una secuencia lineal. En todo momento, se apuesta por las propuestas, comentarios, reflexiones y aplicaciones que surgen de los alumnos.

La inteRmetodología o convergencia de métodos de aprendizaje en relación con el propósito de “aprendizaje para la vida” llevará al desarrollo de todas y cada una de las dimensiones competenciales:

  • Dimensión instrumental: desde un enfoque centrado en la perspectiva de la tecno-competencia, se pueden utilizar diferentes programas de software para la elaboración de mapas mentales que sirvan a los alumnos para abordar guiones de contenidos, que faciliten el aprendizaje o la co-realización entre diferentes actividades, utilizando una perspectiva de alfabetización informacional, a través de uso conceptual e ilustrativo de los aspectos más destacados de la temática que se aborde en cada caso.
  • Dimensión cognitiva: ante la ingente cantidad de información que existe en la Red, llegamos a una saturación o contaminación informativa, que algunos autores han venido a llamar “infopolución”, por lo que se hace necesario desarrollar capacidades para la dosificación y el filtro, con el fin de saber separar lo fundamental de lo accesorio. Para ello, es interesante conocer técnicas de búsqueda y filtro, llevando a cabo un análisis de las entradas, de las fuentes, de quienes las firman, de si son voces autorizadas en la materia o no, de la fecha en la que se publican.
  • Dimensión actitudinal: se trata de desarrollar actitudes de respeto y empatía hacia otros ciudadanos. Las redes sociales permiten compartir información desde el compromiso social y el servicio público. Como medio de aprendizaje, atendiendo a la competencia colaborativa de trabajo en equipo, se pueden llevar a cabo diferentes prácticas de construcción de un discurso procomún, que dotará de credibilidad nuestra identidad digital.
  • Dimensión axiológica: las TRIC no son neutrales, para bien o para mal repercuten en el desarrollo de nuestro entorno y de la sociedad, por este motivo es importante empoderarse o apropiarse de la forma en que nos ofrecen los mensajes y hay que saber quiénes son los “dueños” de las informaciones. Un mismo tema se puede desarrollar bajo parámetros positivos o negativos, con un enfoque muy distinto. Los ciudadanos debemos conocer cuáles son los entresijos de la información que se administra y cuáles son los valores o contravalores que desde diferentes fuentes se intentan alimentar.
  • Dimensión emprendedora: se trata de potenciar el pensamiento hacia la creatividad. Cada vez más los educomunicadores están creando plataformas propias en las que lanzan nuevos negocios bajo la autogestión. Se trata de llevar a cabo prácticas de análisis del mercado y buscar en la Red un canal hacia la empleabilidad.
  • Dimensión holística: por último, una vez se han llevado a cabo las diferentes prácticas en el proceso de aprendizaje, llegamos a su conjunto en un documento integrado, un portafolio digital, que nos sirve para realizar una presentación conjunta, clara y ordenada de todo el aprendizaje sumativo.

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