La intención de Donald Trump de trasladar la embajada norteamericana en Israel, desde la capital Tel Aviv a la ciudad de Jerusalén, reconociendo a la ciudad santa como capital israelí, está provocando una cascada de reacciones y advertencias, ante lo que se considera un movimiento extremadamente peligroso.

Uno de los primeros en expresarse al respecto, fue el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Marc Ayrault, que advirtió que de producirse, el traslado tendría graves consecuencias y podría dinamitar el frágil proceso de paz entre palestinos e israelíes.

Al respecto, el presidente de Palestina, Mahmud Abás, advirtió en el marco de la inauguración de la embajada palestina en el Vaticano, de que el traslado destruiría la posible solución del conflicto, consistente en la creación de dos Estados.

Según el presidente de los jueces palestinos, mover la embajada estadounidense de la ciudad de Tel Aviv a Jerusalén, ciudad santa para los musulmanes, sería como una declaración de guerra contra los árabes y los musulmanes en general.

Paralelamente, el Gran Mufti de Jerusalén, también ha advertido que trasladar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén, sería un ataque directo a todos los musulmanes.

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Muhammad Hussein advirtió al presidente electo norteamericano, que el mundo islámico no permanecerá en silencio si cumple su promesa de trasladar la embajada desde Tel Aviv.

Al respecto, el primer ministro israelí, Benjamin netanyahu, se ha mostrado encantado ante la posibilidad de trasladar dicha embajada, pues de facto, reforzaría la idea sionista de la Jerusalén capital de Israel.

La Unión Europea, también ha mostrado su preocupación por el posible traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén.
La jefa de la Política Exterior de la Unión Europa, Federica Mogherini, ha advertido a Trump de que insistir en cumplir con esa promesa podría conllevar reacciones negativas de la comunidad internacional, desde el mundo árabe, África, Asia y partes de Europa y a la vez, ha enfatizado que esa medida no tiene cabida dentro del consenso internacional.

La política italiana, ha recordado la resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que se opone al plan israelí de anexar Jerusalén como parte de su capital.

Según Al-Fatah, el Movimiento Palestino de Liberación Nacional, el pueblo palestino no permitirá que eso suceda y advierte que de ocurrir, sería abrir las puertas del infierno en la región y en todo el mundo, anticipando un levantamiento musulmán.

Sin embargo, manifestó su confianza en que la comunidad internacional se opondrá a ese cambio en la política estadounidense.

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