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Mundo Viperino – Alba Lobera V.

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El fin del capitalismo ha comenzado

Posted by MundoViperino en 27 septiembre, 2015

EL DESMORONAMIENTO DE LA ECONOMÍA CHINA EMPUJA AL MUNDO HACIA EL COLAPSO FINANCIERO DEFINITIVO
La crisis sistémica de 2008 -que empobreció a la mayor parte del mundo- aún no ha acabado. Tras años de recortes y de aplicar soluciones erróneas, un nuevo colapso del sistema financiero está a punto de suceder; y esta vez ni los Gobiernos tienen capacidad para afrontarlo por falta de ahorros, ni los bancos centrales disponen de margen para poner en marcha nuevas políticas monetarias. Estamos en la antesala del crack definitivo que cambiará nuestras vidas para siempre…

Los nuevos países emergentes sufrieron en menor medida las consecuencias de la crisis. Es el caso de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Bajo estas líneas, presidentes de dichas naciones.
Rescate bancario
Los Gobiernos salvaron a los bancos de su quiebra definitiva con el dinero de todos nosotros, sin embargo las entidades financieras no pararon los desahucios.
Un sistema fraudulento
En la actualidad no vivimos realmente en un sistema sometido a unas reglas económicas consideradas como científicas. La única norma es el egoísmo. De este modo se ha manipulado el mercado y la economía tanto como se ha necesitado para imponer otros intereses. Sólo así se explica que en los paraísos fiscales existan 21 billones (con b, sí) de dólares ocultos de la economía real. 21 billones que ni pagan impuestos ni benefician al bien común. Una de las herramientas que ha contribuido de manera importante a la crisis sistémica es la posibilidad de los bancos de producir dinero prácticamente de la nada, ya que lo reproducen por la vía del crédito gracias al sistema de reservas fraccionarias. De hecho, crean dinero mediante un sencillo apunte contable para prestarlo a los ciudadanos, los cuales han de devolverlo con intereses mediante horas de trabajo. Es un sistema que sienta las bases de la esclavitud moderna y que otorga un enorme poder a los bancos, y que ha contribuido a desestabilizar la economía global porque constituye un abuso de la contabilidad. Otro gran problema es la especulación que encarece los productos finales, extrae dinero del sistema, crea burbujas, empobrece a los agentes económicos y enriquece a los financieros, pervirtiendo la economía y el comercio.

Según el economista crítico Juan Torres López: 

Tampoco se ha hecho nada por evitar que la especulación y la generación de brubujas se siga generalizando en la economía internacional, consumiendo recursos y desestabilizando todo lo que hay a su alrededor.

Desde el punto de vista judicial, tampoco ha habido culpables por el crack del 2008.
La Troika ha impuesto duras medidas de ajuste económico y social a la población griega. El economista Juan Torres López (sobre estas líneas) denuncia que no se ha hecho nada para evitar futuras burbujas financieras. 
El inminente crack definitivo
Como vemos, el sistema ha sobrevivido artificialemente vivo desde 2008, como si fuera un enfermo conectado a una máquina de respiración. Sin embargo, que te mantengan vivo no significa que seas inmune a nuevos deterioros. Hasta ahora, los países emergentes tiraban del carro, y la economía mundial, aunque despacio, más o menos ha ido rodando. 
Pero actualmente encontramos que el segundo gran gigante económico del mundo, China, empieza a desmoronarse. La economía del coloso asiático se basa en la producción y, de hecho, es el proveedor principal de todos los bienes del consumo del mundo. Por lo tanto, la economía china es un indicador importante para la salud monetaria del resto del mundo.
Especialmente porque importa muchísimas materias primas y mantiene el comercio mundial. 
Sin embargo, China es un país comunista que tiene grandes problemas de transparencia y libertad. 
Es sabido que censura Internet, controla la disidencia en el mundo académico y hay cada vez más rumores de que falsea sus resultados económicos. De hecho, siempre se ha sospechado que China miente respecto a sus crifras de crecimiento. Pero como tiraba de la economía mundial, ¿para qué poner al país en evidencia?
El problema es que ahora China está entrando en recesión. Incluso sufre una burbuja inmobiliaria. Y todo esto es muy nocivo para la economía mundial, puesto que nos quedamos sin locomotora. En el momento de escribir estas líneas, el país había perdido un 30% de su valor de mercado. Es un hecho muy preocupante, considerando que China representa el 16% del PIB mundial. Esta caída ha arrastrado a todas las economías del sudeste asiático -que ya han entrado en números rojos- y afecta también a las naciones emergentes, a Europa y a EEUU.
Igualmente, los datos de las exportaciones e importaciones chinas son malos, con un 8,3% de disminución. Y dado que es uno de los principales compradores de materias primas del mundo, su desaceleración está lastrando el precio de éstas.
¿SABÍAS QUE…?

Vivimos en un mundo asolado por la deuda, pero es mentira que no haya capital. La ONG británica Tax Justice Network denuncia que los multimillonarios del mundo ocultan en paraísos fiscales una suma de dinero equivalente a todo el PIB mundial. Según dicha organización, ese dinero proviene del fraude fiscal, lo que constituye un saqueo generalizado a la riqueza mundial.

Deuda: el arma del fin del mundo

Por otro lado, los gobiernos actuales, sobrecargados de deuda, ya no tienen los márgenes de ahorro ni ejercen la misma influencia en los sectores industriales que antes de 2008. En otras palabras, ya no queda tanto que privatizar ni que recortar.
Lo más seguro es que ante nuevas crisis, los estados decidan emitir más deuda, profundizando en el problema de base: una deuda mundial que se vislumbra impagable. Un reciente informe elaborado por la consultoría McKinsey Global Institute afirma que la deuda global se situaba en 142 billones de dólares a finales de 2007 y equivalía al 269% del PIB. Y, sin embargo, en general la deuda privada ha sido superior a la pública.
De hecho, el énfasis de la prensa sobre los peligros de la deuda pública es una cortina de humo para alejarnos de la verdad: la privada es mucho mayor que la pública. Dicho sin medias tintas, no hay ingresos suficientes para pagar las deudas globales sin que se colapse el sistema capitalista. Un buen ejemplo es Grecia, que actualmente destina el 81% de su tercer rescate a pagar la deuda. Lo que podremos esperar, tras un nuevo deterioro económico, son posiblemente, y dependiendo de la gravedad, quiebras en cascada. Por otro lado, los que nos han salvado desde el año 2008 hasta ahora han sido los bancos centrales, pero al igual que los gobiernos cada vez tienen menos margen de actuación. Sus políticas han sido monetarias, pero ya están “gastadas” y “sobreexplotadas” y no resuelven los verdaderos problemas. De hecho, tanto dinero barato ha generado nuevas burbujas, ya que la idea de que siempre es posible un rescate no ha beneficiado a bancos e inversores, que reforzada su confianza, han seguido especulando. Los hemos apoyado en su irresponsabilidad. El remedio monetario no funcionará más y esto es importante tenerlo en cuenta.
Por muchas razones, tantas que darían lugar a otro artículo, podemos describir la deuda como un arma de destrucción masiva. Primero, porque la economía, lejos de ser una ciencia, es un elemento de guerra, y así se ha usado. Lo resume muy bien la profética frase de John Adams, el segundo presidente de EEUU: Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación; una es con la espada, la otra es con la deuda.

El nuevo desorden económico global

Así, la deuda se usó por parte del Banco Mundial y el FMI para controlar los recursos de África, Latinoamérica y el Sudeste Asiático. Como hemos visto, la capacidad ilimitada de imprimir dólares por parte de la FED ha posibilitado un flujo de deuda en el mundo que llega a situaciones insostenibles para la economía científica. Gracias a ese acceso ilimitado a créditos de “dinero falso”, se pudieron trasladar las fábricas de Occidente a China, ocasionando la desindustrialización de EEUU y Europa, con el consiguiente aumento del desempleo en estas zonas. 
Hace más de 40 años, el economista Jacques Rueff profetizó que “un déficit descontrolado de EEUU puede desestabilizar toda la economía mundial”. Y esto ya es una realidad: EEUU está enormemente endeudado. Bill Gross, ejecutivo de Pimco -una importante firma de inversión-, ha señalado que las finanzas de EEUU están peor que las griegas. La deuda pública de este país supera los 20 billones. Si le sumamos su deuda privada, la cifra asciende a 70 billones, es decir, el 600% del PIB estadounidense.
Se avecina un colapso del modelo capitalista. La traducción es directa: aumento de la pobreza, desprotección social, fin de la soberanía de los estados y desaparición de la democracia. Más paro, más recesión, mayores precios, desaparición de la clase media…
Lo que viene es un nuevo orden económico mundial de consecuencias imprevisibles para la población.

¿UNA PROFECÍA AUTO-CUMPLIDA?

La coincidencia de la devaluación del yuan chino con la terrible explosión que se produjo en Tianjin ¡un día después!, paralizando temporalmente el segundo computador más rápido del mundo que tiene allí su sede -y a la que luego se sumaron otros incendios en este centro portuario y un derrumbe de las bolsas chinas que provocó un terremoto financiero mundial- desató teorías conspiranoicas, según las cuales se trataría de un ataque planificado. Lo significativo es que mucho antes habían comenzado a circular otras dos epidemias de rumores. La primera se centraba en reiterados avisos sobre un derrumbe del sistema financiero para octubre. A ésta se sumaron una sucesión de patrañas proféticas -promovidas por sectores ultracnservadores americanos- que anunciaban catástrofes apocalípticas, tanto para agosto como para el 23 de septiembre. 
Finalmente, se señaló la coincidencia en este mes de una inquietante agenda: ese 23 el Papa se reunirá con Obama, en una visita en la que después hablarán ante el Congreso y la ONU y asistirá a reuniones multitudinarias, ocasiones propicias para un atentado en la zona que podría sembrar el terror a nivel mundial; además, en el acelerador de partículas LHC se realizarán experimentos que podrían ser peligrosos, y se inicia el Yom Kippur judío. 
El 27 la fiesta judía del Tabernáculo coincide con la cuarta luna de sangre que clausura un supuesto ciclo profético de 4 lunaciones rojizas…
Estas y otras muchas coincidencias han ido creando en EEUU un caldo de cultivo que podría ser un test sobre cómo provocar una histeria colectiva entre inversores y público, dando lugar a una profecía auto-cumplida y desencadenando una tormenta perfecta.

Txt: Miguel Ángel Ruiz // Enrique de Vicente
Revista: AñoCero // Año XXVI Nº 10-303
contraunmundoviperino.blogspot.com

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