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Las comisiones de Urdangarin, entre un 10% y un 15%: 10 millones de euros

Posted by MundoViperino en 20 julio, 2014

“Los 113 millones del presupuesto se esperaba que procedieran del patrocinio de una o varias empresas privadas. En el mundo del patrocinio, la consecución de un patrocinador está normalmente retribuido con un porcentaje de los fondos aportados, porcentaje que suele estar comprendido entre el 10% y el 15%. Si la Copa América se hubiese celebrado como estaba previsto, y si Urdangarin hubiese aportado un patrocinador único, esto le podría haber proporcionado una comisión de unos 10 millones de euros”. Son palabras de Diego Torres, socio del “yernísimo”, en su libro “Urdangarin y la Copa América”, publicado con pseudónimo desde Canadá, cuyo contenido reproducimos textualmente:

“Ni siquiera el juez Castro ha ido más allá en este tema. Podemos imaginar el temor que inspira saber que esos personajes habían intervenido en el asunto. Posiblemente era la imposibilidad política de avanzar en esa dirección. Pero no hay que perder de vista que si en lugar de tener el apellido Borbón las personas citadas en esos correos hubieran sido otras, posiblemente hubiera faltado tiempo para hacerlos acudir al juzgado a declarar acerca de su participación en los hechos” se queja Torres.
Y por eso desvela que “fue el rey quien, de forma espontánea y natural, se ofreció a ayudar al proyecto captando patrocinadores para lograr los 113 millones de euros necesarios para poner en marcha el sindicato. Y esto lo sabemos, no por declaraciones de unos u otros, sino por documentos escritos. El día 9 de agosto de 2007, Urdangarin envía un correo electrónico a Torres que dice así: “Diego, hemos conseguido que el Rey se viera con Pedro para presentarle el proyecto. La reunión fue muy bien y aparte de parecerle bien armado ha ofrecido toda su ayuda para encontrar ayuda financiera. Creo que Pedro comentará el tema por mail.” Ahí es nada, “toda su ayuda” para captar el dinero necesario”, dice en torno de sorpresa.
“Colaborando en el proyecto Ayre, Urdangarin estaba siguiendo estrictamente las instrucciones que poco tiempo antes le había dado el rey. Las declaraciones judiciales de los imputados en el caso Noos han desvelado que después de muchos meses de reuniones con José Manuel Romero, el abogado del rey, finalmente Urdangarin se convenció de que la presión mediática hacía imposible que siguiera trabajando en el Instituto Noos”, señala.
“El proyecto Ayre es otro elemento más para desconfiar de quienes sostienen que las acciones del duque de Palma se realizaron de espaldas a la casa real y con el total desconocimiento del rey. Urdangarin no hizo otra cosa que seguir las directrices del abogado del rey, impulsando una iniciativa empresarial vinculada al deporte favorito de la familia, con amigos de la familia, de la mano de buena parte de sus miembros y siguiendo las instrucciones directas del rey”, concluye.
Y es que negar que Juan Carlos favoreció los negocios y empleos de su “yernísimo” recuerda al cuento que Hans Cristian Andersen escribió en 1837 titulado “El traje nuevo del Emperador”. Pero mucho antes, y sin que le sufragasen “derechos de autor” ni reconocimiento alguno, el infante don Juan Manuel escribió en el siglo XIV “El Conde Lucanor”, cuyo capítulo 32 se titula “De lo que conoció a un rey con los burladores (pícaros) que hicieron el paño”. Parece pertinente recordarlo en esta historia por ser menos conocido. Para ello ofrecemos el resumen de la Universitat Oberta de Catalunya:

Tres pícaros engañaron a un rey diciéndole que sabían tejer una tela maravillosa, que sólo podía verla aquél que verdaderamente fuera hijo de su padre. El rey quiso conocer el linaje de sus cortesanos, codicioso de confiscar la herencia de los ilegítimos, y ofreció oro y todo lo necesario para que los pícaros confeccionaran la “maravillosa” tela, durante la realización de la cual, debían encerrarse en su palacio.
Pararon sus telares los pícaros y, al cabo de unos días, uno de ellos salió para informar al rey cómo estaban haciendo el paño. El rey, para comprobarlo, envió a su camarero, el cual, sin ver la tela, informó al rey que la había visto. Y así hicieron otros criados y cortesanos que envió a los falsos tejedores. Al final, acude él mismo y, al no ver nada, piensa que puede perder el reino si se descubre que no es hijo legítimo del anterior rey, de modo que continúa la farsa diciendo a todos que la tela es preciosa. Y nadie se atrevía a decir que no la veía.
Un día de una gran celebración, el rey decide vestirse la tela, sus criados hacen como que lo visten y sale a la calle desnudo (menos mal que era verano). Nadie se atreve a decírselo hasta que se cruza con un hombre de color, muy pobre, que no tiene nada que perder si le dicen que no es hijo de su padre y descubre el engaño al monarca: el rey está desnudo. Otros dijeron lo mismo y el monarca se percató del engaño. Pero ya es demasiado tarde: los tres pícaros se han marchado con el oro del rey.

f:aquí!!
Enviado por: trouble

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