f:aquí!!
Enviado por: Adrián S.

 
Estoy impresionado ante el odio que cada uno de los habitantes de nuestro país profesa hacia la Canciller Alemana Angela Merkel. Basta con salir a la calle para darse cuenta. Todo el mundo tiene claro que a ella le debemos la descomunal tasa de paro que ahoga nuestra economía, que esa prima nuestra de la que nunca habíamos oído hablar se niegue a bajar y que, entre impuestos y deudas, cada vez nos apriete más el cuello de la camisa.
Estoy impresionado no porque yo sea un fan de esta señora, ni siquiera porque me preocupe en exceso el juicio popular sobre su persona, sino porque lo que me preocupa de veras es que los verdaderos culpables de esta situación, los que nos metieron en esto, se vayan de rositas. 

Y es que últimamente se me ha ocurrido una teoría que quería compartir, porque resulta que me ha dado por pensar, que la campaña para culpabilizar al citado personaje podría estar interesadamente fomentada por esos que controlan los medios de comunicación y que, a mi juicio, son los que nos han metido en este jaleo. Así las cosas, mientras nos afanamos en lapidar al enemigo externo que tan desinteresadamente nos han proporcionado, los verdaderos culpables del follón en el que estamos metidos siguen aquí, para ellos todo sigue igual. Ni siquiera podemos decir aquello de “son los mismos perros con distinto collar”, porque no han tenido la decencia ni de cambiarse “el collar”.
Banqueros, políticos, especuladores, continúan con su impagable labor como si aquí no hubiese pasado nada. Y vaya si ha pasado. Lo que ha sucedido es que, en un momento dado, ellos dejaron de ver personas para empezar a ver futuribles adquirentes de negocios de riesgo, votos andantes o potenciales estafados, cada uno en función de sus intereses. Ellos son los que nos han colado preferentes e hipotecas financieras, los que se han cepillado millones de puestos de trabajo y los que empiezan a recortar por el lado equivocado de la hoja. Pero ya estamos otra vez en campaña electoral y parece que no ha cambiado nada, porque de eso ya se encargan ellos, tratando de canalizar nuestra ira hacia el objetivo menos dañino para sus expectativas. Hasta que nos cansemos.
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