Enfermedades de las abejas comunes se están transmitiendo a los abejorros silvestres, evidenciaron científicos de la Universidad de Londres, la Universidad de Queen y Exeter, en Reino Unido.
“Las abejas salvajes y las mielíferas están en declive a escala nacional y mundial”, dijo Matthias Fürst de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Royal Holloway, parte del equipo.
“Nuestros resultados sugieren que las enfermedades emergentes, que se distribuyen entre las abejas mielíferas pueden ser una causa importante de la disminución de abejas silvestres”, dijo el Dr. Fürst.
El virus de la deformación del ala (DWV) y el parásito Nosema ceranae hongos – ambos tienen un gran impacto negativo en la salud de la abeja – puede infectar a los abejorros obreros y, en el caso de DWV, reducir su vida útil.

Fürst y su colega Mark Brown encontraron que los mismos agentes patógenos están circulando ampliamente en nuestra naturaleza y los polinizadores los gestionan. “Las abejas infectadas pueden dejar rastros de la enfermedad, al igual que una espora fúnguica o partícula de virus, sobre las flores que visitan y estos pueden entonces infectar las abejas silvestres”, destacaron en el estudio.
“Hemos sabido durante mucho tiempo que los parásitos están detrás de descensos en las abejas”, dijo el profesor Brown.
Hay tres factores observados en el estudio que indicaron que las abejas mielíferas están extendiendo los parásitos a los abejorros silvestres. Uno es que estas abejas tienen mayores niveles del virus y del hongo que los abejorros. 
Otro factor es que la infección del abejorro está en relación con los patrones de infección de las abejas. Por otra parte las abejas y abejorros en los mismos sitios comparten cepas genéticas del virus de la deformación del ala DWV.
Un estudio de 2012 de la Universidad de Yale, demostró que el uso de antibióticos en las abejas mielíferas estaba debilitando la auto capacidad de las abejas de defenderse de los agentes patógenos haciéndolas morir más fácilmente.
Otra investigación más reciente destacó que el gas diesel afecta el olfato de las abejas, y los pesticidas también les causan alteraciones que pueden debilitarlas
En Oregón la muerte de más de 50 mil abejas por los insecticidas obligó a limitar su uso.
Enviado por: Sandra
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