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ESPAÑA: La vertiginosa subida del agua (200€ más por familia)

Posted by MundoViperino en 20 enero, 2014

«Es imposible ponernos de acuerdo para no pagar el recibo del agua. La gente no tiene más remedio que conformarse porque, si no pagas, te cortan el suministro». Pepe Contreras, vecino de Valencia, es uno de los centenares de miles de valencianos que ha visto cómo en los últimos tres años la factura del agua potable se ha disparado en la capital y su área metropolitana. De media, el recibo se ha incrementado entre un 35 y un 50 por ciento, lo que está obligando a las familias a gastar entre 500 y 650 euros al año sólo en este servicio de primera necesidad. La indignación de los consumidores aumenta al conocer el goteo de noticias del caso Emarsa, sociedad encargada de depurar las aguas residuales y que se financiaba a través de la propia factura del agua. Sus responsables han sido acusados de saquear la entidad y generar un agujero que podría rondar los 30 millones de euros.

 
Familia media (tres miembros)
 
El recibo se encarece un 34%
Una familia valenciana compuesta por tres miembros, por ejemplo, viene a consumir, de media, unos 168 metros cúbicos de agua al año (152 litros por persona y día, según el Instituto Nacional de Estadística). Esto supone que, para un contador de un calibre de 15 mm, en cada recibo bimensual el consumo ascenderá a 28 metros cúbicos y factura alcanzará los 83,26 euros, frente a los 62,08 euros que esa misma familia abonaba en 2010. La subida, en este caso, llega al 34 por ciento. Así, el gasto anual de este núcleo familiar ha pasado de 372,48 a 499,56 euros, lo que supone un encarecimiento de 127,08 euros sólo en este periodo.
En el hogar de Isabel Valentín, otra vecina, viven tres personas y ella lo tiene claro. «La subida se ha notado muchísimo. De pagar un recibo razonable hace unos años ahora casi se ha duplicado», lamenta esta residente.
Sin embargo, el desglose de la factura pone en evidencia lo que más indigna a los residentes: este encarecimiento desorbitado se debe, casi exclusivamente, a la atroz subida de impuestos y cánones registrada en estos tres años; incremento liderado por la popularmente conocida como tasa de tratamiento y eliminación de residuos (Tamer). «El recibo incluye muchos impuestos en el recibo, es totalmente desproporcionado», critica Pepe.
En base al mismo ejemplo de familia media, el suministro de agua se ha encarecido en este periodo un 14 por ciento, pasando de los 28,56 euros de 2010 a los 32,57 de 2013. Además de la cuota de consumo, en este apartado se incluyen otros gastos como la tarifa de la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi), las inversiones acometidas por el Ayuntamiento y las cuotas de servicio y mantenimiento.
El resto de la factura del agua se completa con el apartado tasas y cánones y el IVA, sección que se ha disparado un 50 por ciento en sólo tres años. Así, de los 33,52 euros que una familia media pagaba por bimestre en 2010 se ha pasado, en la actualidad, a superar los 50 euros. La tasa del alcantarillado que cobra el consistorio, el canon de saneamiento de la Generalitat, el IVA a nivel estatal pero, sobre todo, la citada Tamer, han sido los grandes culpables de este aumento. Esta última tasa, que sirve para financiar a la Entidad Metropolitana para el Tratamiento de Residuos (Emtre), ha llegado incluso a movilizar a los consumidores. Y no es para menos puesto que en los tres últimos años ha triplicado su valor, castigando especialmente a las familias. Esta tasa se fija en función del consumo de agua que cada domicilio realizó el año anterior. Así, para consumos inferiores a 65 metros cúbicos anuales, la tasa ha pasado de menos de 22 euros a los 49 euros actuales (un 122 por ciento más), mientras que para los consumos superiores a esta cifra, el coste pasa de 44,4 a 123 euros (aumenta un 177 por ciento), por lo que incide especialmente en las familias, ya que el consumo medio de una única persona ronda los 55 metros cúbicos, mientras que el hogar de una pareja ya supera con creces esta cifra. Por recibo, la diferencia pasa de los 7,40 euros de 2010 a los 20,50 actuales.
 
Familia numerosa (cinco personas)
 
La factura aumenta un 47%
Para un núcleo familiar formado por cinco personas (una pareja con tres hijos, por ejemplo, o algún mayor a su cargo) el consumo medio ronda los 46 metros cúbicos por factura (276 al año). Con esta cantidad de agua, el recibo ascendía en 2010 a 72,64 euros mientras que ahora tienen que hacer frente a una factura que supera los 107 euros, un 47 por ciento más. Al año, el servicio de agua potable le supone a esta familia un sobrecoste superior a 200 euros, pasando de los 425 de hace tres años a los 642 actuales.
Concha Ramón trata cada día de minimizar el impacto que el recibo del agua tiene en la economía de su hogar, donde conviven siete personas entre hijos, padres y abuelos. «Hace tres años pagábamos poco más de 60 euros y el último recibo que nos ha llegado ha sido de 98, y eso que tenemos la factura bonificada al ser familia numerosa, aunque yo esta bonificación no la veo por ningún lado», comenta. Para tratar de reducir el consumo de agua, «insisto mucho en que los grifos se queden bien cerrados y no goteen y, a la hora de fregar los platos, en que primero se enjabone con el grifo cerrado y luego se aclare todo de una», apunta Concha. Tampoco tiene más remedio que utilizar electrodomésticos con el menor consumo posible porque «ponemos dos y tres lavadoras al día». Esta vecina se queja, además, de que en temporadas en las que «hemos estado fuera, los recibos también nos han llegado muy altos».
 
Pareja trabajadora
 
Castigo al bajo consumo
Una pareja que esté poco en casa y cuyo consumo sea reducido, por ejemplo 12 metros cúbicos por factura (72 metros cúbicos al año), ha sufrido un aumento en el precio de su agua potable del 39 por ciento, ya que su recibo medio ha pasado de los 42,64 a los 59,31 euros en estos tres años, por lo que tendrán que destinar unos 100 euros más al año para hacer frente al mismo.
El bajo consumo, por tanto, también está siendo castigado especialmente por la subida del recibo. Un local o bajo con un consumo de agua casi testimonial (1 metro cúbico, por ejemplo) ha pasado de abonar 23,69 euros en 2010 a 33,28 tres años después, un incremento superior al 40 por ciento.
Los cambios registrados en buena parte de los hogares valencianos durante estos tres años (parejas que amplían la familia, hijos que regresan al domicilio paterno al perder el trabajo, o familias que deben hacerse cargo de sus mayores, por ejemplo) han contribuido también a que este perfil de vecino aprecie una subida de precios escandalosa. En los casos en los que se ha incrementado el consumo, especialmente cuando se sobrepasa la barrera de los 65 metros cúbicos, sólo la tasa Tamer ha pasado de 3,70 a 20,50 euros por factura. Sumado al resto de incrementos, el recibo en estos casos puede llegar a triplicarse entre 2010 y 2013.
«Nos parece abusivo no sólo por el porcentaje de incremento, sino también por el suministro básico del que se trata», subrayan desde la Unión de Consumidores de la Comunidad Valenciana (UCCV). «Entendemos que impuestos que no tienen relación directa con este suministro no deberían incluirse en él», precisaron.
Al respecto, la UCCV cree que las administraciones incluyen tasas y cánones ajenas al agua potable en la factura para asegurarse el cobro «por el temor que tiene el ciudadano a que le corten el suministro de agua». Sobre este aspecto, criticaron especialmente la tasa Tamer, «un impuesto que no tiene relación con el consumo de agua», y que grava la factura de 1,5 millones de vecinos de Valencia y 44 municipios de su área metropolitana.
Desfalco en Emarsa
Paralelamente a la escala de precios del recibo del agua, la Justicia sacaba a la luz el saqueo al que había sido sometida la Entidad Metropolitana de Aguas Residuales Sociedad Anónima (Emarsa), dependiente del Ayuntamiento y otros 17 municipios, y que se encargaba, principalmente, de gestionar la depuradora de aguas residuales de Pinedo, la más grande de toda la Comunitat. Emarsa se financiaba directamente a través del canon de saneamiento incluido en la factura del agua potable y la investigación calcula que el agujero originado por la sociedad podría ascender a unos 30 millones de euros.
En el verano de 2010, la entidad se encontraba en situación de quiebra, por lo que los responsables decidieron liquidarla. La decisión desveló un descuadre de 17 millones de euros, que derivó en una investigación policial con 16 imputados por malversación, estafa continuada y delitos societarios. El proceso, que se encuentra ahora finalizando la instrucción, ha originado más de una treintena de imputaciones y varias dimisiones, como la del presidente de la empresa y ya exalcalde de Manises, Enrique Crespo, en febrero de 2012. Grandes banquetes, joyas, vacaciones internacionales, alquiler de vehículos de alta gama, dispositivos electrónicos, sobresueldos, y hasta prostitutas, enmascaradas como traductoras, se financiaron, presuntamente, gracias a parte del montante desviado.
El gerente de la sociedad, Esteban Cuesta no resistió la presión de la investigación y en febrero de 2013 acudió voluntariamente al juzgado a confesar parte del desfalco.
En paralelo a todo este proceso, el recibo del agua ha venido creciendo. El desorbitado aumento de la tasa 
Tamer se aprobaba en septiembre de 2011 (pasaba de 22 a 69,90 euros y de 45 a 139,90 euros, en función del consumo), pero las cotas más altas en los recibos se registró a finales de 2012, cuando se incluyó en las facturas las cuantías que habían dejado de cobrarse a finales de 2011, congeladas durante el proceso preelectoral municipal.
Vecinos y asociaciones de consumidores emprendieron una guerra a base de reclamaciones, escritos y denuncias que, sin embargo, no fructificó. A finales de 2013, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) avalaba la legalidad de la tasa.
En definitiva, el incremento del recibo del agua lidera la escalada de precios de los servicios básicos (el gas natural ha subido un 23 por ciento en estos tres años y la electricidad entre un 20 y un 30 por ciento, en función de los consumos) y choca con la bajada de precios en, por ejemplo, las tarifas de telefonía.
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