“Estampida en el Congreso” no es el título de una película de humor, sino la realidad cotidiana en España: pese a las quejas y lamentos de los diputados por las burlas y críticas que recorren todo el país a propósito de su meteórica huída de la Cámara Baja cuando debatían la ley de reforma de las pensiones, los calendarios laborales que se autoelaboran sus señorías son concluyentes: los diputados acuden 78 días al año y los senadores 49, mientras que un empleado de los que aún trabajan en España lo hace durante 220 días al año.
“Tengo derecho a dormir con mi familia, estoy en el Congreso desde las 9, no he salido a comer”, imploraba Joan Coscubiela (IU), aunque las imágenes revelan que en realidad fue su jefe de filas, Cayo Lara, quien cruzó en tercera posición el arco de detección de metales que da salida al patio, pues iba a la velocidad de un meteorito. “Llevamos días sin ver a nuestros hijos y familia”, suplicaba Susana Camarero (PP). Otros se mostraban irónicamente chulescos, como Germán Rodríguez (PSOE): 
“Desconocía que el trabajo de los diputados/as se medía por la rapidez o lentitud con que abandonamos el hemiciclo”. O el propio Coscubiela (IU): “Cuando he terminado mi trabajo tengo derecho a volver a casa como me apetezca, aunque sea corriendo de Madrid a Barcelona, sin parar”.
Otros apelaban más discretamente a la velocidad como una necesidad o virtud política para lograr desplazarse en el vertiginoso mundo contemporáneo, caso de Joan Tardá (ERC) o Pilar Marcos (PP). Otra diputada, Carmen Maniega (PP), veía una conspiración en la difusión de la estampida: era una maniobra sólo para “distraer”. La misma opinión que Patricia Hernández (PSOE): “el cómo se ha contado propicia esa mala imagen más que las carreras. Miran las carreras más que los que no estaban o los debates”. El resto, avergonzados o simplemente más precavidos, guardó silencio ante la espectacularidad de las imágenes.

 

Calendario laboral de los senadores en este semestre

La realidad, sin embargo, es bien distinta: expertos en el arte de fingir, pero al fin y al cabo malos actores y actrices, los parlamentarios españoles que salieron del hemiciclo a la carrera sin esperar siquiera al resultado de la votación sobre el recorte de las pensiones, querían irse de puente. No es la primera vez que lo hacen este año, pues al menos en dos anteriores ocasiones han actuado como veloces atletas para aprovechar dos largos “acueductos”: uno desde el 25 de abril al 7 de mayo y a continuación otro del 9 al 21 de mayo, según denunció este mismo blog.
Y eso no es todo. Mientras que la jornada laboral de los que aún trabajan en España es de 220 días, sus señorías además disfrutan de otra canongía: los diputados solo trabajan 78 días al al año, mientras que los senadores solo lo hacen durante 49 días. De hecho, en la Cámara Alta la salida del puente de Todos los Santos fue más ordenada: se tomaron vacaciones el pasado 23 de octubre. De ahí que un bloguero económico, visto el panorama desolador con que sus señorías están dejando las finanzas del país, no haya tenido pelos en la lengua para describir la situación con otro título cinematográfico: “La carrera de las ratas”. Mientras que en You Tube, el ingenio para el escarnio de la actual clase política ha sido curioso, como muestra este vídeo:

Los otros puentes que se han tomado este año sus señorías:

Primer “macropuente” de sus señorías
Segundo puente en el Congreso y el Senado
La carrera de las ratas
Semana blanca en el Parlamento
El Diario Vasco recoge las “burlas y críticas” a los diputados 

f:aquí!!

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